Enormes clases decoradas con bancos de madera repletos de intelectuales interesados en aprender y delante un profesor charlando con ellos, proponiéndoles temas con los que despertar sus cerebros y obtener interesantes conclusiones.
Silenciosas bibliotecas con sofás, lámparitas verdes y mesas antiguas.
Soleadas praderas donde leer un libro a la sombra de un árbol o debatir sobre las injusticias del mundo con tus colegas o decidir si esta noche se va al espectáculo alternativo de teatro o la lectura de la última obra poética del autor de mona en el Campus.
Esta es la imagen idílica de las Universidades que he percibido a lo largo de mi juventud en las películas americana. Sin embargo, nada tiene que ver con la realidad. Tras nueve años me he dado cuenta de que esto es un colegio.
La experiencia que os contaré hoy es de hace tres días y la escribí en aquel momento para eliminar la tensión y no caer en el enfado fácil.
"Para evitar la soledad de mi oficina por las tardes, vengo a la biblioteca de una de las facultades del Campus. Estamos a mediados de febrero y acaba de empezar el cuatrimestre, así que la sala de lectura está vacía. Me deleito pensando en que voy a estar cómoda sin los cuchicheos, los tics nerviosos y los paseos típicos de la época de exámenes. Cual es mi sorpresa al entrar y ver a la encargada de cotorreo con una amiga, ¡ni siquiera se dignaron a bajar la voz al ver que me sentaba y sacaba mis cosas!. Con toda la calma del mundo recojo mis cosas y me dirijo al vestíbulo del edificio donde hay largas mesas con bancos, y es que es preferible ruidos ambiente que te envuelve a los susurros en una habitación silenciosa.
Algo parecido me sucedió la semana pasada, me encontraba en una situación parecida, fiestas de carnaval, horario reducido en la universidad y la escuela totalmente vacía. En este caso, la señorita estaba sola, y para no aburrirse de no hacer nada y que le paguen, se encontraba escuchando música y leyendo el periódico. Sí, cuando me vio entrar bajó el volumen, pero no creáis que dejaron de oírse los agudos de la soprano de turno. Pude aguantar media hora antes de recoger y largarme con una cabreo tremendo y sin poder concentrarme en mi lectura. ¿Dónde quedó el tópico de la solterona con gafas que te chistaba en cuanto cruzabas dos risitas con tu amiga?
Aquel día la facultad estaba desierta, el caso de hoy es bien distinto, a que los primeros días de clase viene la mayor parte de los alumnos con los buenos propósitos de 'esta vez no me pasa, lo llevaré todo al día'. Pero es fácil localizar grupitos que llevan una hora gritando, haciendo tonterías y llamando la atención dando palmas o con música en el móvil a todo volumen. Hace un rato que se han ido y desde aquí veo como se han 'olvidado' cinco latas de refresco y varias bolsas de panchitos sobre la mesa en la que estaban sentados (por cierto, pegada a la mesa hay una enorme papelera).
Son las siete de la tarde, la facultad se va quedando despejada, he terminado mi relato y aún podré aprovechar una hora de relativa tranquilidad en leer algo relacionado con las deformaciones producidas en los Cárpatos en el Cenozoico tardío, no sin antes preguntarme si estos chavales serán los próximo bibliotecarios o los que estropeen unas plácidas vacaciones por no saber educar a sus pequeños...
Es una verdad como una casa... o mejor dicho como el campus de grande.
ResponderEliminar¿Donde están los valores que se perseguían o los ideales? A nadie le importa nadie, salvo el mismo, y solo busca la manera de pasar por el mundo sin más “pena” que gloria. Sin detenerse a pensar en que ha hecho, si he molestado… Solo pensando en que hago para divertirme en este momento y cuando pasa la diversión, esperamos el momento de saltar a la siguiente.
No lo podías haber expresado mejor! Y te contesto desde la biblioteca, donde el que está detrás de mí sentado no hace más que chocarme con la silla y hablar con su colega. Espero tener suficiente paciencia y no matar a la bibliotecaria que acaba de hablar por teléfono. Si es que creo que soy masoquista...
ResponderEliminarEspero que la gente que lea esto, al menos, sea consciente de sus acciones sobre los demás e intente no molestar conscientemente a los demás. Mucho ánimo