El sol se filtra a través de la sílice compactada. Mi sombra titila insinuante sobre el teclado del ordenador y una palabra inunda mi mente, sopor. Las sinapsis retroceden a cada latigazo de mis furibundos axones, la corriente se vuelve discontinua y el flujo se torna inexistente. Es la extinción del pensamiento. Sopor.
Los hombros se hunden, la mirada se vuelve arenosa; todo deja de importar. La vigilia acarrea desgana, odio por lo mundano, negación de la emoción. El ser diverge del estar y todo converge en la nada, la oscuridad, el sopor...
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