Estridentes muñecas de coppélia, rotas antes de nacer, cabalgan sobre monturas de afilado tacón. Lánguidas piernas de oscura curvatura se balancean en una danza sin flexión, paso frío, esperpento, sensación. Tubos de fina seda negra, ajada en algunos casos, floreciente en otros, barnizan su esbeltez, resbalando sin piedad por aquellas imperfecciones inexistentes, o al menos es aquello lo que pretendéis hacernos creer. Pérfidas damas de dañino observar. Cual aquelarre de brujas ansiosas de carne que sois, os dirigís a vuestros esclavos y por vuestra afrutada boca siseáis; mortal veneno es lo que escupís, pero que más da. Belleza aterradora de dimensión descomunal, doblegas hombres y callas bocas por igual. Al entreabrir vuestros labios el tiempo cesa, el prisma de la razón pierde todos sus ángulos y se convierte en la esfera de la locura. Y yo os digo, somos vuestros sin remedio, pero decidme ¿qué tendrías sin nosotros? Que más da.
http://www.houstontheatre.com/ballet/coppel12.JPG
ResponderEliminarMe encanta, quiero una para Reyes!