martes, 21 de abril de 2009

Rol In vivo, Ego Ex vivo, Gnosis In vitro, Vida In silica


Sábado 18 de Abril, una puerta se abre y un oscuro guardián ajusta sus ojos a mi malogrado cuerpo, el pequeño Passpartout se estremece ante sibilina contracción pupilar, la partida ha comenzado, ya no hay vuelta atrás. Los peldaños se suceden uno tras otro, iluminados con el titilar de la mortecinas candelas. Mis pasos resuenan contra la piedra y mi brazo se aferra al  de mi hermosa esposa (la pobre Yurisán se pregunta si los tapices del Eliseo serán dignos de su mirada, es lo malo de enamorarse de una toreador). El pórtico sucede a la escalera, y precede al aperitivo, jugosas copas de sangre servidas  por desconfiados sirvientes que se estremecen ante mi perversa mirada, Passpartout lo sabe, ellos nos temen; el problema es que no saben que tal vez sería mejor para ellos abandonar el edificio en ese mismo instante, ya que tarde o temprano, todos perecerán bajo mi caótica mano...

Estas fueron las primeras impresiones de una de las mejores actividades roleras en las que he participado. Y todo se lo debo a una fantástica persona, Totoro, un ídolo de masas que ha encumbrado el rol hasta una nueva cota. Un fuerte aplauso para ti.

En futuros posts pretendo narrar lo que para mí fue la partida, y así de alguna manera, intentar haceros a todos participes de una hermosa historia de gótico postmoderno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario